Un elemento crítico de la crisis mundial del trabajo es la dificultad que los jóvenes enfrentan para ingresar y permanecer en el mercado laboral. Los jóvenes son tres veces más propensos que los adultos, a quedarse sin trabajo. De acuerdo a las estimaciones de la OIT, del total de desempleados, aproximadamente 75 millones, es decir el 40 por ciento, son jóvenes. Si al estimado de 152 millones de jóvenes viviendo con menos de 1.25 dólares al día se le agrega el número de jóvenes desempleados, se llega a un total de 227 millones de jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad.

Un gran número de organizaciones trabajan en programas/prácticas¹ cuyo objetivo es abordar esta crucial problemática. Estos esfuerzos podrían verse fortalecidos a través de una cooperación estratégica y metodológica que permita el intercambio de buenas prácticas. Debido a ello, el Programa de Empleo Juvenil de la OIT lanzó la Iniciativa de buenas prácticas de empleo juvenil, la cual busca identificar, intercambiar y difundir en el mundo, buenas prácticas que hayan probado su eficacia en la promoción del trabajo decente para las y los jóvenes.

Esta Iniciativa ha contado con dos fases, una regional (2009) y otra global (2012), las cuales, resultaron exitosas. A fin de dar continuidad a dichas fases y en respuesta a la solicitud de los países miembros de la OIT², este año se decidió lanzar una tercera fase, la cual comenzará con el lanzamiento de una convocatoria de buenas prácticas (abierta hasta el 15 de Abril 2013). Se invita a las personas interesadas en presentar su práctica a completar el formulario de registro en línea. Las propuestas serán evaluadas en base a 6 criterios: (i) pertinencia, (ii) eficacia e impacto, (iii) eficiencia, (iv) sostenibildiad, (v) innovación y (vi) replicabilidad.


¹ La Iniciativa utilizará los términos “programa” y “práctica de manera indistinta.
² La crisis del empleo juvenil: un llamado a la acción – Resolución y conclusiones de la 101° Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, Ginebra, 2012.


 

El objetivo general de la Iniciativa de buenas prácticas de empleo juvenil es de:


 

Debido al éxito de la Iniciativa, y en respuesta a la petición de los Estados Miembros en la 101ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo

La identificación, a través de una convocatoria, de buenas prácticas que promueven el trabajo decente para los y las jóvenes. La evaluación de las prácticas que cumplen con los requisitos y criterios de selección.
La visibilidad proporcionada a las mejores prácticas seleccionadas con el fin de evitar la duplicación de esfuerzos y darle la oportunidad de ser replicada. Las recomendaciones elaboradas por un grupo de expertos en empleo juvenil, que ayudarán al fortalecimiento y la mejora del impacto de la práctica.
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